Denuncian el derribo en Zaragoza de un edificio protegido, que los vecinos ligan con un proyecto de pisos de lujo al lado

El derribo y la declaración como ruina del edificio ubicado en el número 72 de calle Mayor de Zaragoza, a excepción de la fachada, ha provocado la respuesta de los vecinos y defensores del patrimonio, que denuncian “la falta de respeto al patrimonio”. La Asociación Vecinal de la Madalena Calle y Libertad expone el “estado de completo abandono de gran parte del capital arquitectónico del barrio” y la Asociación en Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA) exige a la Gerencia de urbanismo del Ayuntamiento que impulse la rehabilitación del casco antiguo para evitar las ruinas y parar los derribos.
APUDEPA considera que, debido a “su mérito, antigüedad, protección y compleja ubicación la casa de la calle Mayor 72 no se puede derribar, pertenece al patrimonio histórico de la ciudad” y ha presentado una denuncia para tratar de paralizar el derribo. Aseguran que no se está cumpliendo la legislación patrimonial: “Estamos viendo que un día sí y otro no amenazan ruinas sobrevenidas por falta de mantenimiento y control debido y por derribos improcedentes que una ciudad histórica debería saber contener si aplicase mayor conocimiento histórico y, en concreto, la conservación integrada”. Consideran que el Ayuntamiento de la ciudad “deja a su suerte” a buena parte de su población más vulnerable, “incrementando con ello una inseguridad habitacional indigna”. Este edificio está catalogado por el Ayuntamiento de Zaragoza en el grado de Interés Arquitectónico y comparte parte de su estructura con otro Bien de Interés Cultural, la muralla romana, de la cual se pueden observar a simple vista sillares en la fachada del edificio, al que se adosaba la Puerta de Valencia.
El Ayuntamiento estima unos 10 días para la estabilización del edificio y unos dos o tres meses para demolición. Se mantendrá fachada, se preservarán elementos que puedan indicar desde patrimonio y se vigilará por si aparecen más restos durante los trabajos. Exponen que está estabilizado con puntales y que Patrimonio y cultura de la DGA, así como los arqueólogos, han visitado el inmueble para ver los elementos catalogados y a proteger. Los habitantes de este edificio, okupado en su totalidad, no podrán regresar al haber sido calificado como ruina inminente y han sido derivados al albergue. Los vecinos de Coso 147, que todos son propietarios o están en situación de alquiler regularizado, permanecen fuera y, según estimaciones del Ayuntamiento, podrán volver en 10 o 12 días “porque no se verán afectados durante la demolición/desmontaje”.
Puerta de Valencia
Esta casa que se ha proclamado en ruina inminente está declarada Bien de Interés Arquitectónico por el Ayuntamiento de Zaragoza, está protegida por el Plan General de Ordenación Urbana, “además de formar parte de la antigua puerta romana, la denominada Puerta de Valencia, y estar situada en dos entornos de Bienes de Interés Cultural, BICs, como son la iglesia de la Magdalena y la muralla romana”. Explican que esta casa, hasta 1867, estaba adosada a la Puerta de Valencia y que “se trata de una edificación antigua de los siglos XVI-XVII con reformas decimonónicas (balcones de la primera mitad del siglo XIX) fundamentalmente”.
Los vecinos sostienen que la declaración en ruina de dicho edificio “va a permitir acabar con los últimos restos de la puerta de Valencia con la mayor impunidad y sin el menor respeto por las indicaciones del propio Ayuntamiento, que solo permite en este inmueble la búsqueda de elementos originales en el marco de una rehabilitación integral”. Acusan al Consistorio de declarar la ruina edificios históricos como “coartada” y aseguran que esta situación “podría ser fruto de la dejadez y la despreocupación de los ediles que sufrimos en la ciudad, y particularmente en el Casco Histórico, si no se impusiera la sospecha, debido al edificio de lujo que se planea construir en los números 68-70, colindantes con el presuntamente ruinoso candidato al derribo. Sabiendo que han sido trabajadores de la obra los que han denunciado las grietas, nos tememos que los promotores puedan tener algo que ver con los daños estructurales detectados, empezando una especie de limpieza étnica en la plaza”.

La asociación APUDEPA considera que la grieta aparecida en el número 72 de la calle Mayor “se ha ido originando sin duda como consecuencia del derribo de hace unos meses del edificio colindante, Calle Mayor 68-70, inmueble que también estaba catalogado, por lo que se obligaba a conservar la fachada, el zaguán y la escalera, pero se han derribado el zaguán y la escalera incumpliendo las propias normativa municipal. También nos consta que los vestigios arqueológicos de la muralla que allí se encontraron, al parecer sillares romanos, no sabemos si de la muralla original o reutilizados, han desaparecido, nada se sabe de ello, lo que resulta un atentado contra el patrimonio y que cuestiona también el seguimiento realizado por el equipo de arqueología”.
Critican también que, durante la ejecución de una obra colindante a un edificio catalogado, no se tomen las medidas oportunas para protegerlos, “y más estando estos habitados y siendo patrimonio catalogado de la ciudad. Es inadmisible”.

Por otro lado, la casa colindante del Coso nº 147 “guarda importantes vestigios romanos, un cubo de la muralla que fue restaurado en los últimos años, y nos consta que la construcción de este edificio va entramado con el de Mayor 72, por lo que un derribo de esta casa supondrá la ruina de la casa colindante, la 147 y la salida definitiva de todos sus moradores”. Por todo ello, piden que se suspenda el derribo de manera “inmediata” y que, si se establece que el edificio supone peligro, “se realicen las labores de apeo y arriostramiento necesarias para su estabilización, sin poner en peligro la pérdida de patrimonio”.
Inspección arquitectónica independiente
Por todo ello, la Asociación de vecinos solicita, en primer lugar, “una inspección arquitectónica independiente para delimitar las responsabilidades oportunas y saber si los trabajos de construcción de los pisos de lujo han influido en la situación de los inmuebles de Mayor 72 y Coso 147”.
En segundo lugar, piden “un realojo en condiciones dignas” de aquellas vecinas y vecinos desalojados que lo precisen. Y que se haga todo lo posible para que las familias y negocios del edificio de Coso 147 puedan volver a una vida normal en el menor tiempo posible.
En tercer lugar, “una política integral de rehabilitación de inmuebles, que atienda a las condiciones económicas y sociales de las personas que habitan los edificios antiguos, de forma que se consiga tanto la conservación de los mismos como del tejido social del barrio”.
0