La luna: composición y características

La Luna

Con un diámetro ecuatorial de 3474,8 km, la Luna se posiciona como el quinto satélite más grande en el sistema solar. Este dato se vuelve aún más fascinante al considerar su tamaño relativo en comparación con la Tierra; representa un cuarto del diámetro terráqueo y 1/81 de su masa. El origen de la Luna se remonta hace 4.500 millones de años. Una teoría predominante sostiene que su formación fue producto de un impacto considerable: un cuerpo celeste comparado en tamaño con Marte golpeó a nuestro planeta, arrojando material que luego se juntó para dar origen a nuestro satélite. Vista desde la oscuridad del espacio, la Luna exhibe un color grisáceo y su superficie está marcada por una multitud de cráteres de distintos tamaños.

La luna

La Luna, el único satélite natural de la Tierra, se distingue por sus características únicas. Un satélite natural, por definición, es un cuerpo celeste que orbita alrededor de un planeta. En nuestro Sistema Solar, encontramos planetas como Júpiter y Saturno, con más de setenta satélites cada uno; en contraste, Venus y Mercurio carecen de ellos. La Luna, siendo el quinto satélite más grande de nuestro sistema, ha sido objeto de veneración a lo largo de la historia.

La Era Espacial, que floreció a partir de la década de 1950, marcó un hito en la exploración espacial, situando a la Luna como epicentro del interés humano, después de la Tierra. Desde entonces, se han llevado a cabo cerca de cien expediciones robotizadas y más de diez misiones tripuladas a su superficie, evidenciando una ansiedad heroica por la exploración.


La Luna, nuestro satélite natural, presenta una estructura interna compleja. Se compone de varias capas, cada una con características específicas. Al explorar estos componentes, revelamos secretos de este ente celestial.

Componentes principales

La lunar posee una corteza superficial única. Esta área se distingue por la abundancia de cráteres causados por el impacto de meteoroides, cometas, y asteroides. Bajo la superficie, encontramos el manto, la capa más significativa. A medida que se profundiza, este manto transita de sólido a semi sólido. Contiene magnesio, silicio, hierro, calcio, oxígeno, y rocas basálticas.

Estructura interna

Al interior lunación situamos el núcleo lunar. Este núcleo consiste en hierro en dos estados: sólido y líquido. La formación de la estructura interna incluye actividades geológicas antiguas y presencia de un océano de magma. En el presente, polvo y rocas cubren gran parte de su superficie.

composición de la Luna

Superficie lunar

La superficie lunar refleja procesos complejos en su historia. Impactos de meteoroides, cometas y asteroides han formado innumerables cráteres. En el pasado, la actividad geológica y el océano de magma han influido notablemente en su morfología actual.


La luna es el quinto satélite natural más grande en nuestro Sistema Solar. Con un tamaño algo menor a la anchura de China, brinda una perspectiva impresionante desde la Tierra. Se sitúa a una considerable distancia de nosotros, alrededor de 385.000 km en promedio. Esta cercanía relativa se traduce en efectos perceptibles en la Tierra. Su tamaño y ubicación hacen que la luna tenga una densidad 40% menor que la Tierra.

Tamaño y distancia

La luna sorprende con su gravedad, que alcanza solo 1,62 m/s². Este valor es aproximadamente una sexta parte de la gravedad terrestre. La disminución de la gravedad se debe a varios factores, entre ellos su masa y distancia con la Tierra.

Gravedad y atmósfera

La luna posee una delgada atmósfera, aunque muy distinta a la nuestra. Está formada por gases como helio, neón, hidrógeno y argón, pero carece de presión atmosférica. Su atmósfera escasa es el efecto directo de la gravedad insuficiente para retener los gases.


La luna, nuestro satélite natural, exhibe distintas fases conforme avanza en su ciclo. Estas fases lunares derivan de la interacción relativa entre ella, el sol y el planeta Tierra. Su estudio permite vislumbrar los ciclos lunares, esenciales para la comprensión de variados fenómenos naturales.

Fases principales

Ocho son las etapas de iluminación lunar visibles desde nuestro planeta. Incluyen la luna nueva, fase en que la cara iluminada de la luna queda oculta desde la Tierra. El cuarto creciente muestra su mitad iluminada, aumentando progresivamente; seguido por la luna llena, fase opuesta a la nueva, con la luna totalmente visible. Finalmente, el cuarto menguante indica una reducción en su iluminación, preparándose para el ciclo nuevo.

Ciclo sinódico

La secuencia de fases se enmarca en un ciclo conocido como ciclo sinódico, con una extensión promedio de 28 días. Durante este lapso, la luna circunda la Tierra, transitando por cada fase observable desde nuestro mundo.


La Luna exhibe dos movimientos cardinales: rotación, describiendo un ciclo completo cada 28 días, y traslación, orbitando alrededor de la Tierra. Ambos movimientos guardan una íntima relación, dando lugar a importantes efectos. Estos eventos nos brindan un entendimiento más profundo de cómo se desenvuelve nuestro satélite natural.

Movimiento de rotación. Consecuencias

El ciclo de rotación lunar, que dura aproximadamente 28 días, trae como consecuencia un fenómeno singular: desde la Tierra, siempre vemos el mismo lado de la Luna, lo que denominamos sincronización. Esta sincronía es el resultado de las fuerzas gravitacionales compartidas entre nuestra planeta y el satélite. Tales fuerzas han equilibrado el periodo de rotación de la Luna con su traslación, uniendo ambos movimientos en una danza astronómica precisa.

Movimiento de traslación. Consecuencias

El movimiento de traslación lunar alrededor de la Tierra ocupa también 28 días. Combinado con su rotación, este fenómeno asegura que una cara, conocida como la cara oculta de la Luna, permanezca siempre fuera de nuestra vista.


Misiones históricas

Por largos años, la Luna fue solo un objeto de mirada distante. Sin embargo, el 20 de julio de 1969, la misión Apolo 11, parte del programa estadounidense, culminó con el histórico primer aterrizaje humano lunar. Este evento, indiscutiblemente emblemático, inició una nueva era en la exploración espacial.

A partir de entonces, y hasta 1972, el programa Apolo ejecutó con éxito seis misiones adicionales a la Luna. La última, la misión Apolo 17, legó un importante hito en la aventura hacia nuestro satélite natural.

Descubrimientos recientes

Las misiones del programa Apolo trajeron de vuelta más de 380 kg de rocas lunares. Estos tesoros geológicos han permitido avances significativos en nuestra comprensión de la superficie lunar. Por otro lado, misiones espaciales no tripuladas provenientes de distintos rincones del globo han arrojado luz sobre nuevos hallazgos.

Concluyentemente, expediciones a la Luna realizadas por países como Rusia, China e India han certificado la presencia de agua helada en sus cráteres polares. Este descubrimiento constituye un paso crucial hacia adelante en nuestra ambiciosa exploración espacial.

A pesar de estos avances, misiones futuras, particularmente aquellas con tripulación, siguen en fase de planificación. En consecuencia, el regreso del ser humano a la Luna, aunque no se ha efectivizado, es un objetivo por demás relevante en el horizonte de la exploración lunar.

viaje a la luna

© 2024 ▷ Educapeques ➡➤ [ La Luna, composición y características. ] Conocimiento del medio ✏️ Ángel Sánchez Fuentes | 👨‍🎓Docente y creador de blogs educativos @educapeques

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